Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Exploding Kittens es un juego de mesa, de cartas, lanzado como proyecto en Kickstarter que lo ha petao (hablando mal y rápido).

Exploding Kittens

Pedían 10.000 dólares y en unos días llevan más de tres millones. Claro, hay gatos de por medio, ya sabemos.

El asunto es que si argumentas racionalmente y dices que necesitas 3 millones para montar una editorial de juegos de mesa que haga «los juegos que nadie se atreve a hacer» (que no es mal claim para apelar a ese abundante nicho que gusta probar juegos de mesa) fijo que no te los dan. Pero fijo, fijo. Que te comes los mocos, vamos.

Y mientras, ahí tienes una idea loca (es mentira: no es para nada una idea loca, al saber le llaman suerte, que dicen por ahí) que arrasa. Logros y perversiones del marketing.

Respondiendo a Isabel en un post de Bianka he recordado una frase atribuida a Voltaire que ya colgué en otra parte hace más de un lustro («no hay verdad que no haya sido perseguida al nacer») pero que esta mañana he versioneado sin querer (de verdad la recordaba como la escribí). Esta frase me ha llevado instantáneamente de regreso a la harto provechosa conversación sobre financiación colectiva y a contemplar los gritos de odio que el establishment dedica a estos nuevos modelos de financiación, con la única intención de desacreditar a un modelo de negocio superior, como la señal de que esto va en serio. Delfos no habría mandado una señal más clara: no hay revolución que no haya sido perseguida al nacer.