Revoluciones perseguidas: la financiación colectiva

Respondiendo a Isabel en un post de Bianka he recordado una frase atribuida a Voltaire que ya colgué en otra parte hace más de un lustro («no hay verdad que no haya sido perseguida al nacer») pero que esta mañana he versioneado sin querer (de verdad la recordaba como la escribí). Esta frase me ha llevado instantáneamente de regreso a la harto provechosa conversación sobre financiación colectiva y a contemplar los gritos de odio que el establishment dedica a estos nuevos modelos de financiación, con la única intención de desacreditar a un modelo de negocio superior, como la señal de que esto va en serio. Delfos no habría mandado una señal más clara: no hay revolución que no haya sido perseguida al nacer.

Un comentario

  1. Efectivamente, el artículo es brutal. Pero me has desatado un pensamiento: financiaciones millonarias (de millón, no de más) son una escala que para la industria de fuera de EEUU es sideral. Allí dentro, es artesano. Y esto lo hace interesante: ¿subirán las de fuera? ¿bajarán las de dentro? Muchas veces sufrimos ante lo complicad del avance de las cosas que creemos, pero caramba, cómo avanzan a pesar de todo. Una buena pregunta tiene que ver con lo mismo que debatimos sobre Twitter o Facebook: ¿es bueno depender de Kickstarter? En un post anterior señalo como Iñaki Arteta se lo hace él con paypal como método de pago. Ahora imaginemos incluso un bitcoin. Se puede desintermediar más todavía.

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