Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Ángelo Fasce en La venganza de Hipatia escribe La mordaza posmoderna, un análisis interesante de lo que el posmodernismo es y constituye:

El sexo, la raza, la religión, la orientación sexual o el lugar de nacimiento no son rasgos suficientemente determinantes en la vida de los occidentales como para definir el colectivo al que un individuo pertenece: no definen sistemas de pensamiento, ni objetivos, ni necesidades más allá de cuestiones absurdamente superficiales. Es que ni siquiera todas las mujeres tienen la regla o todos los hombres tienen barba; no hay nada en esas colectividades que permita conceptualizar a sus miembros de un modo racional. Se trata de sujetos ficticios que no responden a la realidad, sin más

Este blog empezó como un subdominio de versvs.net (tumbos), luego pasó a tener su propia dirección (Ad Astra Errans punto com) donde ha podido leerse durante años, y ahora vuelve a ser un subdominio, pero como siempre caminamos hacia adelante (¿o quizá en círculos?) no dejamos de ir hacia las estrellas, aunque las busquemos en otro sitio.

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De la FAQ del driver PostgreSQL para el Java Database Connector, acerca del cambio de numeración de la versión:

1.2. Why the number 42?
42 was more or less chosen at random. But it is large enough to avoid any future conflicts with the server. Given current server project policies, server version 42 should come out in 2049, plus or minus a bit.

Some say that “The answer to the ultimate question of life, the universe and everything is 42.”

Ahora, eso es un buen motivo para elegir un número de versión. (Las razones técnicas, por supuesto, también tienen su aquel.)

¿Por qué sabemos que en España apenas quedan franquistas?

¿Les gusta la pregunta? Hoy vamos a intentar elucidar la respuesta. Primero esbozando una corta, y luego argumentando la misma para extenderla en una respuesta larga.

Al grano con la respuesta corta: gracia a la estrategia de comunicación de Podemos sabemos que en España apenas hay franquistas.

¿Sorprendido? Espero que no, porque sólo hemos comenzado. Vamos a por la respuesta larga.

Podemos es un partido populista clásico que deliberadamente evita posicionarse en cualquier tema ante el que exista división de opiniones. Ante cualquier tema espinoso, contestarán con evasivas y/o saliendo por la tangente. Recuerden cuando se negaron a posicionarse en el tema de la ley del aborto, o cómo a diferencia de la gran totalidad de partidos españoles de inspiración comunista no hablan abiertamente ni de república, ni del himno de Riego, ni de la bandera tricolor.

Todos esos temas son temas sobre los que existe una evidente división de opiniones en la sociedad española, y Podemos evita mojarse para no ofender a nadie, ni siquiera a aquellos más alejados de su ideario.

Sin embargo, ahí tenemos esa obsesión constante con sacar a brillar a Franco, que afortunadamente lleva más de cuarenta años bajo tierra. Y la única explicación razonable es que ellos saben, tan bien como cualquiera de nosotros, que apenas nadie se siente franquista en la España de 2017, y que al posicionarse duramente en contra de una dictadura con la que ya no se representa nadie no corren riesgos: hacen un guiño a su público más fiel sin ofender realmente a los demás porque estos últimos tampoco se sienten franquistas. Y si se ofenden por la comparación, pues más fácil: al fin y al cabo, como buen partido populista, están esperando esa reacción para lanzar la confirmatoria («¿veis cómo sí que son franquistas?») que les permita diferenciar al pueblo del no-pueblo, a la gente de la casta, a los buenos de los malos.

Soy un amante incondicional del Apfelstrudel, que se sitúa en mi escala de preferencias casi a la misma altura que un buen tiramisú (y eso es decir bastante, porque mi relación con el tiramisú es de amor-amor).

Pero bueno, vayamos por partes y hoy toca hablar de esta tradicional tarta de manzana con base de hojaldre. La receta la he encontrado vía YOCOMO Recetas.

Ingredientes:

  • Una base de hojaldre.
  • 50g de azúcar blanco y 50g de azúcar moreno. Se pueden usar 100g del mismo azúcar, si ya tenéis uno de esos 2 en casa.
  • 3 manzanas granny medianas, o 4 pequeñas.
  • Un puñado generoso de sultanas, unos 50-75g.
  • Canela molida (1 cucharilla).
  • 1 chupito chico de ron.
  • Azúcar glace.
  • 1 huevo.

Preparación:

  1. Para empezar hacemos un almíbar. Ponemos 100 ml de agua (aproximadamente medio vaso) en un cacharro a calentar, pelamos las manzanas y ponemos las cáscaras con el agua y añadimos 50g de azúcar (si tenemos mitad azúcar blanco y mitad moreno, añadimos el azúcar blanca). Lo dejamos reduciendo lentamente, unos 15 minutos o así.
  2. En ese rato aprovechamos a picar las manzanas en dados pequeñitos. También podemos picar las sultanas si son medianas o grandes.
  3. Cuando el almíbar está bien reducido sacamos las cáscaras de manzana y si hiciera falta lo pasamos a un cacharro donde podamos añadir el resto de ingredientes del relleno. Ahí añadimos las manzanas y las sultanas que ya tenemos en trozos pequeños. Añadimos también 1 cucharita pequeña de canela, los 50g de azúcar moreno y un chupito corto de ron. (Yo no tenía ron y he puesto un chorrito de vino dulce, que no es lo mismo pero es lo que tenía a mano.)
  4. Mientras todo eso se va ablandando un poco lo movemos de vez en cuando y aprovechamos a batir el huevo, que necesitaremos para darle una capa de huevo al hojaldre antes de meter al horno.
  5. A continuación sacamos la masa de hojaldre, que si ya hemos comprado preparada normalmente tendremos fría en la nevera para que sea más fácil manipularla sin que se rompa. La extendemos y le hacemos unos cortes laterales como se ven en la foto, que servirán para trenzar un poco el Strudel. Dejamos la parte central sin cortar, que ahí pondremos el relleno, claro.
  6. Cuando esté blandito/dorado, colocamos el relleno en la parte central de la masa y cerramos la misma. Antes de meterla al horno le damos una capa con el huevo que hemos batido.
  7. Horneamos durante 20 minutos a 180ºC.
  8. Para la presentación usamos el azúcar glace (que yo no tenía) y una pizca de canela que lo adorna muy bien. Hay quien lo sirve acompañado de nata montada, que seguro está bien.

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