Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Ángelo Fasce en La venganza de Hipatia escribe La mordaza posmoderna, un análisis interesante de lo que el posmodernismo es y constituye:

El sexo, la raza, la religión, la orientación sexual o el lugar de nacimiento no son rasgos suficientemente determinantes en la vida de los occidentales como para definir el colectivo al que un individuo pertenece: no definen sistemas de pensamiento, ni objetivos, ni necesidades más allá de cuestiones absurdamente superficiales. Es que ni siquiera todas las mujeres tienen la regla o todos los hombres tienen barba; no hay nada en esas colectividades que permita conceptualizar a sus miembros de un modo racional. Se trata de sujetos ficticios que no responden a la realidad, sin más

La proliferación de gurús en torno a la transformación digital es un fenómeno risible. La misma gente que el año pasado hablaba de 2.0 como algo nuevo, cuando el concepto fue enunciado hace más de una década y quedó obsoleto apenas un par de años después, ahora hablan de transformación digital, de design thinking, y de todo tipo de cosas que sospecho ni siquiera entienden.

Así las cosas, es inevitable reflexionar sobre cómo correlaciona el uso de la transformación digital con nuestro día a día. En un sesudo análisis he descubierto dos correlaciones básicas:

La primera, ya mencionada, es que cuanto más se usa el término transformación digital menos se usa el término 2.0. Algo muy positivo, porque ya hace un siglo que debió dejar de usarse el mismo.

La segunda, menos intuitiva, necesita una ilustración que he hecho aquí en una servilleta (¡como si se tratase de un plan de negocio que hubiere de hacerme billonario!), y escaneado rápidamente.

Correlación ligas ganadas por Real Madrid y uso del término Transformacion Digital

Así es, amigos, cuánto más usáis el término de marras, menos ligas gana el Madrid. No lo digo yo, son los datos crudos. Ya tienen pitch gratuito para acercarse a lo de Florentino y probar a ver si le atizan a la piñata y sacáis unas perrillas de contrato.

El título se lo debemos a Arnau, que siempre fue más ingenioso que un servidor de ustedes.

De parte de New Yorker:

Varicela y movimiento antivacunas

«Si unes las ronchas se puede leer “mis padres son tontos”».

Para que no todo sea mensaje fácil, un artículo que habla sobre el impacto de las campañas de promoción de vacunación. O mejor dicho, sobre su nulo impacto:

The data indicate that “pro-vaccine messages do not always work as intended and that the effectiveness of those messages may vary depending on parental attitudes toward vaccines.” In fact, there was “little evidence that messages emphasizing the risks of vaccine-preventable diseases were effective in promoting vaccination intent.

Ouch :(

Los meteorólogos y la marmota

Veo este titular y entradilla en la portada de un periódico que no nombraré (y mucho menos enlazaré aquí habida cuenta de que forma parte de AEDE, más información sobre los motivos para este rechazo en la web de Coalición Pro Internet).

Por una parte, éste es el problema de los periódicos: la reiteración en la colección de no-noticias facilonas, consumibles y repetitivas (esta en concreto, cada año es igual). Si la portada de un periódico la podemos construir programando posts en un WordPress que se publiquen a lo largo del año cumpliendo efemérides, la crisis del periodismo no es culpa de la piratería.

Pero no puedo dejar de hacer mención a los meteorólogos mencionados por el periolisto en una clara búsqueda de aval experto (sesgo de autoridad): dicen los meteorólogos que la marmota no ha demostrado talento para predecir el tiempo. Y claro, hay que preguntarse por qué ni los meteorólogos ni el periodista han desarrollado la capacidad de no señalar lo obvio y dedicar su valioso tiempo (y espacio, que cada pixel hay que optimizarlo como si fuera terreno en primera línea de playa) aportando información valiosa.

Y todo esto, claro, me pasa por tonto. ¿Quién me manda a mí abrir la portada de semejante web?

Hace no menos de 2 meses Nuria me comentó acerca de un documental del que yo no había oído nada y que ella planteaba ver esa misma mañana usando Filmin: Ciutat Morta. Unos días después Iván Vilata también comentó al respecto.

Ciutat Morta

Tras eso, la vorágine, la emisión en TV3 y la repercusión de la misma (que de todas formas no apunta a una reapertura del caso, con lo que más allá del valor informativo, no va a pasar de ahí).

El caso es que pude verla ayer y ciertamente es muy descorazonador lo narrado. Esta mañana supimos de los gravísimos tejemanejes de la policía nacional, esta vez en Madrid, y el combo de información no genera ningún tipo de tranquilidad respecto de las fuerzas policiales.

Unos idealizan el mayo del 68 como otros idealizan el anarquismo ibérico pre-1936.

Años de comunitarismo y nefación del poder que, si bien entrañables, resultan en cierto modo utópicos si observamos bien la historia: ambos fueron empequeñecidos y posteriormente sucumbieron ante formas sociales muy organizadas. En el primer caso el comunismo pro-soviético (a veces se olvida que hacia 1939 la guerra ya no podía tener final feliz – obviamente por los muertos – porque no quedaba nada de ese espíritu libertario, el bando republicano ya estaba controlado por ideas comunistas, y no anarquistas. En el segundo, los mismos que en el 68 iban de revolucionarios terminaron siendo políticos, ejecutivos de banca, y en general tomando posiciones en ese sistema (y si es sistema es que hay organización) que ahora tanto critican quienes idealizan ciertos aspectos ácratas los años pre-1936, que desembocaron en un vacío de capacidad de respuesta como el que permitió que las facciones dominantes fueran el comunismo y el fascismo, incluso allí donde eran minoritarias frente a ese anarquismo.

Esto es una reflexión rápida. Puede tener fallos y desde luego está incompleta. To be continued.