Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

En Lifehacker:

According to neuroscientist and nutrition and food blogger Dr. Darya Pino, one way to improve your cooking skills is to try new things, and one great way to get inspired to try new cuisines and dishes is to read more fiction—specifically fiction that transports you to different worlds and cultures.

Lo cierto es que no lo había pensado, pero una cosa puedo decir: en Canción de Hielo y Fuego salen muchas, muchísimas recetas… y ya sabes lo que dicen: en el juego de tronos sólo puedes ganar, o limpiar los platos.

Como todo el mundo está a tope con Juego de Tronos, yo no hago sino recordar una saga de libros que me leí hace ya muchos años y de la cual guardo un buen recuerdo, aparte del recuerdo de la historia acerca de cómo conseguí esos libros descatalogados hacía años, que en su día era algo bastante complejo y no me apetece contar.

Es la saga de Stormbringer de Michael Moorcock, que primero conocimos por el juego de rol que tengo aquí en la mesa y al que pretendíamos jugar con algunos amigos hace un par de años, recién llegado yo a la primeavera madrileña, pero… pues eso, el verano se nos echó encima y al final nos quedamos con la campaña construida y los personajes a estrenar.

«Ésta es la historia de Elric antes de que fuera llamado Asesino de Mujeres, antes del colapso final de Melniboné. Ésta es la historia de la rivalidad con su primo Yyrkoon y del amor por su prima Cymoril, antes de que esa rivalidad y ese amor provocaran el incendio de Imrryr, la Ciudad de ensueño, saqueada por las hordas de los Reinos Jóvenes. Ésta es la historia de las dos espadas negras. La Tormentosa y la Enlutada, de cómo fueron descubiertas y del papel que jugaron en el destino de Elric y de Melniboné, un destino que iba a conformar otro mayor: el del propio mundo. Ésta es la historia de cuando Elric era el rey, el jefe máximo de los dragones, las flotas y de todos los componentes de la raza semihumana que había regido el mundo durante diez mil años.

Ésta es la historia de Melniboné, la isla del Dragón. Es una historia de tragedias, de monstruosas emociones y de elevadas ambiciones. Una historia de brujerías, traiciones y altos ideales, de agonías y tremendos placeres, de amores amargos y dulces odios. Ésta es la historia de Elric de Melniboné, gran parte de la cual sólo recordaría el propio Elric en sus pesadillas.»

Así comienza la Crónica de la espada negra, primer libro de la recientemente reeditada saga de Elric. Pero comprar los libros en Generación X no tiene ni la mitad de la mitad de la gracia que tuvo lo mío. Pero ésa, queridos, es otra historia.

Y todo aquel que no afirme que Tormentosa y Enlutada son dos traducciones atroces para Stormbringer y Mournblade, no tiene sentimientos.

Muchas veces he visto Apocalypse Now desde que era eso que los que estudian a las personas llaman «preadolescente» (parafraseo a Kilgore con frecuencia y me acuerdo del monólogo final de Marlon Brando aún con más frecuencia). Nunca antes la había visto después de leer El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, en el que está basada. Hace un par de semanas terminé ese libro y esa misma noche fuimos corriendo al disco duro, para darnos el homenaje.

La actitud de los protagonistas, tarados o (más probablemente) incorrectamente incentivados y consecuentemente saltándose el guión previsto se ve mucho más marcada. Siempre dije que ésa me parecía una película de guerra sin guerra. La película recoge ese ambiente claustrofóbico y enajenado que la brevísima novela de Conrad transmite a la perfección, y es algo que no había entendido antes de leerme el libro. Seguramente no sea cierto, pero queda relegada a un pequeñísimo rol secundario ante la compleja mente humana y la delgada línea que separa a la racionalidad de la demencia.