Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

El otro día cambiábamos el look del blog y aunque no llegué a prometerlo, tenía la firme intención de liberar el tema bajo GPL v3. En su día ya hice lo mismo con «Un cierto tono de marrón», un tema para Drupal.

Tema Ad Astra, captura de pantalla

El tema se llama Ad Astra y es exactamente (quitando la cintilla indiana, el sello [[devolucionismo|devolucionista]] y alguna cosita similar) lo que estás viendo: un tema a una columna, muy ligero y con soporte para 3 regiones de widgets.

Y esto es todo. Si quieren más detalles, toda la información está en la página de descarga. Como de costumbre, todo tipo de feedback será bienvenido.

De un tiempo a esta parte no oigo más que hablar de más y más sitios de «hamburguesas de autor» en Madrid. Ojo, no es que me parezca mal: me parece una maravilla.

La lectura importante es otra: donde antes había un resto-bar con pretensiones y tapas cursis a 6 euros ahora hay hamburguesas de autor, algo más caras que una hamburguesa normal, claro está, pero grandes y mucho más baratas que ir a cualquier sitio-de-comer de autor del que hubieran oído hablar en 2008.

Es la nueva realidad: comida barata vendida con ínfulas a un público que necesita, y está bien, seguir creyendo en algo. Y seguro que el modelo es replicable más allá de la carne picada.

En «Viaje al corazón de los indianos chinos», el diario ABC, recoge una situación que no por nueva es sorpresiva, y mucho menos irrelevante: cada vez más personas que emigraron de China a Europa hace varias décadas descubren que en China hay oportunidades de crecer y comienzan a regresar y a marchar a la américa latoc, donde ya conocen el idioma pero ven mejores perspectivas. Just like everyone.

Son los indianos chinos, indianos no como en Las Indias, sino al estilo de aquellos que hicieron el viaje de ida y vuelta y que con ellos seguro portarán análogos de esa ropa vieja y esos cantes de ida y vuelta que los indianos llevaron a América y, posteriormente, de vuelta a la península.

Interesante nota sobre el barrio de Tarlabasi, en Estambul:

Despite its appearances, Tarlabaşı is a vibrant community comprising not only multiple ethnic groups — Turks, Armenians, Greeks, Roma, Kurds and African migrants – but, also a diverse array of social groups, ranging from devout believers to transgender sex workers.

That mix of residents allows for social interactions that would be considered impossible elsewhere. For instance, an informal arrangement enables workers from a transgender brothel drink tea, play cards and have lunch at a next-door café that caters to Kurdish working men. Brothel customers, however, are unwelcome.

Sin embargo, los quieren desalojar. Es un barrio céntrico, el único que no ha sucumbido aún a la nueva gentrificación y las autoridades están dispuestas a cambiar eso.

El barrio de Atahualpa, donde se encuentra la [[casa Escardó]], tiene su propia web, que no es un somos Atahualpa, sino una web museo en la que uno puede descubrir que el 16 de agosto de 1868, y según «La tribuna» publicaba un par de días después:

«se hincó la piedra fundamental del pueblo Atahualpa, en las cercanías de la capital y en uno de los puntos más pintorescos de esas deliciosas campiñas, que son el punto de reunión y de recreo de nuestra sociedad elegante».

Y tan elegante, y es que según testimonio de un vecino memorioso del barrio, sr. Héctor Facio:

«Lo más lindo del barrio Atahualpa era pasear en bicicleta en verano a eso de las 11 de la mañana, las chicas abrían las ventanas y se sentaban a tocar el piano y se sentía a media cuadra, porque era un silencio.»

Ah, nos quedará saber si eso era antes o después de la fundación de Los Yuyos, uno de los boliches más conocidos de todo Montevideo, con más de un siglo de historia, pues fue fundado en 1906, y que también se encuentra en este barrio.

Los yuyos, hacia el año 1925

En la foto, Los Yuyos, hacia el año 1925.

Visto que acá el invierno esta en su apogeo se nos ocurrió que era buena idea darle uso a todos los limones que el árbol del jardín nos regalaba. El primer plato elegido para tal cosa fue una tarta de limones australes con chocolate y sin gluten.

Los ingredientes son:

  • Para la base:
    • 125 g de maizena.
    • 25 g de cacao en polvo.
    • 75 g de mantequilla
    • 50 g de azúcar en polvo
    • 1 huevo
  • Para el relleno:
    • 4 huevos
    • 200 ml de zumo de limón
    • 200 g de azúcar
    • 15 g de maizena
    • Para decorar, chocolate negro rallado.

La preparación:

  1. Empezamos haciendo la base. Mezclamos todo con una cuchara. La mantequilla la dejamos ablandar fuera de la nevera, y el huevo también lo necesitaremos a temperatura ambiente.
  2. Colocamos la mezcla en el molde y dejamos enfriar unos 20 minutos en la nevera.
  3. Tras dejar enfriar, la metemos al horno a 200ºC unos 5 minutos. Con estas cantidades la masa será bastante finita y si calentamos más tiempo, se quemará todo. Si nuestra bandeja es muy pequeña y vemos que la masa queda gruesa, podemos calentar un poco más (unos 10 minutos).
  4. Aprovechamos esa media hora para ir preparando el relleno: mezclamos los ingredientes y calentamos la mezcla lentamente hasta ebullición, removiendo constantemente para evitar que se pegue.
  5. Pasamos el relleno aún caliente por la batidora y vertimos/extendemos sobre la base.
  6. Rallamos chocolate negro sobre la mezcla, a nuestro gusto, que es puramente ornamental.
  7. Horneamos a 180 ºC durante 10 minutos. Igual que con la base, si nuestra bandeja fuera pequeña y la tarta ya quedó muy gruesa, podemos hornear unos minutos más.
  8. Dejamos enfriar antes de servir.

En total, preparar esta tarta nos llevará menos de una hora. Esta receta es una adaptación de otra que vimos en Directo al Paladar, modificada para hacerla sin gluten (y ajustando los tiempos de cocción y horneado).

La foto:

Tarta de limones australes, con chocolate y sin gluten

Tarta de limones con chocolate, mate, libros electrónicos y los sofás junto a la chimenea.