TED, la necesidad de hacer caja y el deterioro del producto

En mi post anterior hablo del circo del TED con cierta imprecisión, de forma que Isabel Iglesias, José Calvo y Gonzalo Martín no han tardado en saltar. Sirva esta nota breve como reflexión adicional que matiza la anterior y reconocimiento a sus aportes.

El problema no es el formato de TED: las charlas cortas nos ofrecen un insight a temas nuevos y son la forma más breve de saber si un tema sobre el que queremos aprender nos interesa suficiente para investigarlo en profundidad.

El problema es que la explotación económica intensiva de la marca TED fuerza a quienes controlan el invento a hacer ciertas concesiones: aceptar ponentes nuevos que quizá son menos interesantes/menos relevantes, o abrir una rama de libros en la que publican a autores que son tildados abiertamente de charlatanes, lo cual sin duda conlleva un deterioro de la marca que se desea explotar.

4 comentarios

    • Sip, supongo que el proceso es inevitable: no puedes invitar a hablar cada vez a un Pope y al final abres tanto la mano que ya ves. Cuando delegas la marca y la franquicias hasta el infinito (¿Cuántos TEDx se han hecho en menos de un año sin salir siquiera de Madrid?) es normal que no todos los ponentes sean excelentes.

  1. Hola hola!

    Te han dado un poco de caña en el post anteriore leo. Es lindo agarrase a veces a ostiazos con los amigos, sino parecería que andamos como zombis todos conformes con lo que escribe otro.

    Aquí llego yo sin embargo con noticias frescas desde el frente.
    Hay un punto, profundo, que Jose trae que es «la degradación» del producto, por decirlo de forma breve. La rebaja de la calidad a raíz de la necesidad de hacer caja. Y mucho de eso hay, pero incluso más de lo que nos imaginamos detras del post de Morozov.

    Según Daniel Drezner de FP y Justin Fox de HBR el asunto es la caja, sí. Pero no la caja de los organizadores de los TED, sino de los Intelectuales Estrella, que han dado el paso de ser académicos prestigiosos a Showmans. Personas que como Niall Ferguson pueden cobrar entre 50k y 75k por una charla y dejar la academia o la consultoria, por ejemplo:

    Así parte del detonante de todo esto es un tremendo patinazo de Niall Ferguson al atacar al Obamacare. Para ilustrar la situación, según Drezner:

    «Ferguson doesn’t have to please his publishers; he doesn’t have to please his editors; he sure as hell doesn’t have to please scholars. He has to please corporations and high-net-worth individuals, the people who can pay 50 to 75K to hear him talk. That incredibly sloppy article was a way of communicating to them: I am one of you. I can give a great rousing talk about Obama’s failures at any event you want to have me at.»

    El asunto es que le salió mal porque adrede o no, pifió con los datos (mintió o le erró)… y los liberales (ey, liberales de verdad como Krugman entre otros) no se lo han perdonado. Y le están dando de lo lindo. Entre todo eso, sale el palo para las TED que son parte del andamiaje que sustenta a los showmans.

    Y como corolario de todo, una de las reflexiones es según Fox:

    The result is an intellectual environment that seems to increasingly reward the superficial, and keeps rewarding those who make it into the magic circle of top-flight speakers even if they don’t have anything new or interesting to say. Or at least: a part of the intellectual environment is like that. There’s also a lively, seemingly much more meritocratic intellectual scene in the blogosphere and on Twitter. «The growth of online venues,» wrote blogger and international relations scholar Daniel W. Drezner in a journal article in 2008 «has stimulated rather than retarded the quality and diversity of public intellectuals.»

    Y al que esté «en las alturas», por más que esté bien alto, algun dardo lo va a alcanzar. Afortunadamente eso es lo que los blogs (y si le damos pelota a Fox, en cierta medida Twitter, – me cuesta decirlo) han traído y aún permanece.

    Hasta los TED pueden recibir un buen ostiazo.

    • Grandísimo aporte, Michel. Está claro que siempre existió ese circuito de conferenciantes de élite y que, mientras en la producción de artículos la Red y los blogs han venido a aumentar las posibilidades de todos, no puede decirse que haya habido una reconstrucción del sistema de estrellas-speakers.

      La duda que me viene es, ¿sería posible? Porque una conferencia es algo analógico: se da en vivo. Y en tanto que analógico y «en vivo» es esencialmente escaso: el aforo de la sala, la dificultad de reunir al público. Creo que los ingredientes no permiten que haya una mutación hacia un entorno más abierto. Dicho de otra forma, a menos que se nos ocurra algo nuevo, el videoblogger no matará a la estrella de la conferencia.

      Otra cosa es la deriva hacia lo banal, hacia la charlatanería. El problema es que de repente uno desconfía de todo, pero es que cuando un ponente te pide 125k dólares por dar una charla de 40 minutos, antes de aceptarle la oferta hay que pensar (y mucho) si va a salir BIEN pase lo que pase; no vale con saber que el ponente tiene (como lo tenía en el caso que comento, que era Malcolm Gladwell) ideas interesantes, hace falta saber que saldrá bien. Y para eso lo mejor es ser conservador (ponente conocido, ideas refritas para los que viven al filo pero nuevas para los que llegan 10 años tarde, etc.).

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