Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Como se podrán imaginar quienes leen este blog regularmente, he seguido muy de cerca todo lo relacionado a la nueva edición en español del quinto libro de Canción de hielo y fuego.

Este libro se puede adquirir por la destacable cantidad de 46 euros en tapa dura, costando 38 euros la edición en tapa blanda (he puesto bien la cifra, créanme) pero, más destacablemente aún, es imposible comprarlo en digital. Un disparo en el pie en toda regla, ha cabreado a los lectores y ahuyentará a muchos compradores potenciales del libro, aunque dudo mucho que pueda poner freno a los lectores.

¿Recuerdan cuando hablamos de Libranda? Todos hablan de piratería, pero ninguno hace lo que está en su mano para adaptarse a la realidad de un creciente mercado digital con lectores electrónicos en apenas 100 euros y una «base instalada» de dispositivos más que interesante.

Mentiras, malditas mentiras y libros en papel.

Verba volant, scripta manent:

¿Cómo es posible que a enero de 2012 los impulsores de Libranda sólo hayan digitalizado, de media, un 2,2% de sus títulos a la venta?

(…)

Para ponerlo en números absolutos: el total de títulos vivos (en papel) de las editoriales impulsoras a enero de 2012 era de 239.886; en esa misma fecha, sólo 5.241 habían sido digitalizados y transferidos a Libranda.

Ya saben que me encanta citar a Nietzsche, no lo busco, pero esta vez es inevitable: «Nada determina tanto en qué nos convertiremos como los detalles a los que decidimos no atender».

Amazon se quedará con todo, y las editoriales se irán al agujero. Insistirán en que no tienen la culpa, en que son víctimas de la piratería. Recuerden estas cifras. Recuerden qué sucesión de detalles no atendidos permitirá que Amazon sea en la nueva Apple.

Aunque, claro está, la muerte de las editoriales tiene muchos rostros y Libranda fue una pesadilla desde el primer día.

Gracias, Juan Luis.