Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Es razonable (incluso de forma intuitiva) pensar que nuestra formación científica afectará a los dibujos que hacemos de neuronas pero, ¿de qué forma afectará? En un artículo publicado en el journal de Wiley Science Education evalúan la cuestión, que llega hasta el blog de InkFish: How Science Education Changes Your Drawing Style?. Atentos a la imagen, que tiene de todo:

Dibujos de neuronas

En unas vemos hasta las vainas de mielina en detalle, y otras parecen elementos de circuitos electrónicos… Parece que sí que afecta.

El paper «Efecto de la agregación de universidades españolas en el Ranking de Shanghai (ARWU): caso de las comunidades autónomas y los campus de excelencia» (dx.doi.org/10.3145/epi.2012.jul.16) es divertido para todos esos que hablan de fusionar universidades como la panacea.

Del abstract:

The results of our analysis clearly show the difficulty of improving ranking positions by calculating the sum of aggregated institutions

De la sección de resultados (a la que llegamos tras varias tablas en las que se glosan los parámetros y las variaciones en los mismos al agregar universidades):

Esto significa que a pesar de sumar todas las universidadespor comunidad a duras penas alcanzaríamos a emplazar una única universidad en el top 100

El resumen de Pere, que me descubrió el artículo:

ajuntant dos pollastres, s’aconsegueix un pollastre més gran, no un falcó

Me reí mucho con la metáfora.

What if es la última maravilla parida en ese rincón fantástico de la web que es Xkcd. Un post a la semana donde Randall responde a alguna de las curiosas preguntas que recibe razonando científicamente la respuesta y con su estilo inconfundible. Si te gustan sus tiras, si te gusta su blog, What if es una fuente garantizada.

Esta semana, ¿Y si Yoda empleara su fuerza para producir energía eléctrica? (Yoda, pobre, es continua fuente de chistes.)

Hace cosa de un año hablamos por aquí de un artículo publicado en 1999 titulado Unskilled and unaware sobre la incapacidad de comprender que no tenemos ni idea (de algo) precisamente porque nos falta la base mínima para evaluar nuestro (des)conocimiento (de ese algo).

La paradoja de no tener la base mínima para ser crítico (para empezar, críticos con nosotros mismos) precisamente por la falta de base se desmorona ante la llegada de input externo que nos ayuda a adquirir el mínimo conocimiento para poder navegar por nuestra cuenta.

Pese a los muchos trabajos que han hecho referencia al «efecto Dunning-Kruger» (que es como se llama a este fenómeno de «no saber que no sabemos nada»), uno de los más interesantes parece ser un trabajo de Ames y Kammrath del año 2004 (aunque yo acabo de descubrirlo) y que viene a separar las habilidades entre las cognitivas y las metacognitivas. Grosso modo, separan el saber hacer y el saber evaluar.

Pero de todo ello hablaremos en otro momento. Por ahora nos quedamos con una pequeña consecuencia de ese trabajo: no es que no tengamos ni idea y por eso nos contemplamos como habilidosos capitanes de barco aunque vayamos a la deriva. Es que nos contemplamos como habilidosos capitanes de barco porque no tenemos ni idea de cómo lo hace un verdadero capitan y porque no tenemos ni idea de cómo evaluar nuestra propia (in)capacidad. Somos pues, doblemente inútiles.

Obviamente, esa paradoja se rompe si recibimos y procesamos las señales externas que nos indican que estamos pecando de atrevidos. Pero esas señales no tendrán efecto si estamos cerrados a todo feedback, si decidimos ignorarlas. Menos efecto aún si la cerrazón proviene de la primera derivada del efecto Dunning-Kruger: no escuchar señales porque creemos que no las necesitamos. Quedamos así convertidos en una especie de Titanic psicológico, una bomba de relojería a la espera de encontrar nuestro iceberg, ése que cumpla nuestro destino y nos envíe al fondo del mar.

De forma simplificada (esto es, aproximada), en Cult of Mac:

All other things being equal — and as we’ll see later, all things are not equal – the main advantage ARM chips have over Intel ones is power management. But why are ARM chips so much more power-efficient than Intel’s that they can be used in the iPhone?

It’s because of a fundamental difference in the chips’ architectures. ARM’s RISC-based architecture has a distinct edge in power-efficiency over Intel’s x86, which was designed in the late 1970s. While computer architecture is a complicated thing, for the most part, RISC is more power efficient than x86 because it has to spend less energy figuring out where one instruction ends and the next begins.

With x86, an instruction to the chip can be any number of bytes. That means in any 64-byte chunk of memory, you can have any number of instructions… and as a result, a computer chip has to spend energy separating instructions before it can process them. With RISC, though, every instruction is 4 bytes: the chip knows that every 4 bytes, it can expect to see a new instruction. It doesn’t have to work as hard figuring out the grammar. Physically, this manifests itself in an ARM chip by allowing you to make your CPU cores smaller than their x86 counterparts, and for these CPU cores to draw less power.

Think of it like this. Which of the following sentences is easier for you to read?

Intelsx86architectureissuperraddude.

The cat sat and ate his hat.

Y como avisa al principio, ambos procesadores no se comportan igual ante el resto de criterios usados para compararlos. Los procesadores ARM son inevitablemente menos potentes y menos rápidos, y pierden en eficiencia frente a los Intel por temas de cache e input/output, lo cual equilibra bastante la balanza y les deja una ventaja mejor de lo esperado, en torno al 4% de ahorro energético. Más aún, la previsión es que Intel consiga igualar y superar la eficiencia de ARM antes del año 2015. En todo caso, el conceto es el conceto, y éste es el motivo por el que los procesadores móviles gastan menos energía que los habituales en computadoras «completas».