El próximo podcaster de moda no tributará en cataluña

No sabemos cuál será el próximo podcast que se pondrá de moda, ni quién conseguirá (¿lo logrará alguien?) dar con la tecla de la monetización de los mismos, pero algo está claro: no lo van a hacer desde cataluña.

Banda Ancha via Jose Gelado:

El Consejo del Audiovisual de Cataluña decidirá quien puede difundir información por internet de la misma forma que lo hacen las televisiones y radios mediante las frecuencias de radio. Servicios como YouTube o la simple emisión de un podcast tendrán la supervisión de los poderes públicos.

Els serveis de comunicació audiovisual radiofònica a petició, que es presten per a l’audició de programes i de continguts en el moment elegit per l’oient i a petició pròpia, sobre la base d’un catàleg de programes seleccionat pel prestador del servei de comunicació.

Está claro: el siguiente podcaster podrá vivir en Barcelona, pero no va a declarar que emite desde ahí… un gran logro de los que quieren controlarlo todo, luego se quejarán de que la innovación sea eso que sucede en otra parte.

2 comentarios

  1. Sobre este tema estoy investigando. Es un asunto que, a priori, es tan absurdo (asumiento el hecho de que cualquier intento de control y de poder sobre la red puede tener cualquier calificativo menos el de absurdo), que me deja chocado. Sospecho que esta gente (que tiene que buscarse y justificarse el trabajo) quiere controlar los videoclubs online y los contenidos vía smart tv. La cuestión de si los contenidos de internet que llevan «contenido profesional» tienen que cumplir las mismas leyes que el resto, no es la primera vez que se manifiesta, ni creo que será la última. Toda la legislación audiovisual es una legislación de control para la propaganda, así que lo que se debe esperar es que eso no cambie… al menos como batalla. Hoy Santos Ruesga, consejero de RTVE en un artículo en El País lo recuerda de modo meridiano:

    Tras la expresión de una destacada dirigente del PP: “Si no hay panaderías públicas por qué va a haber televisiones públicas”, se esconde una opción ideológica que pretende conceder al sector privado el papel de transmisor mayoritario de los contenidos audiovisuales, con la carga política que ello significa. De ahí la importancia de mantener unos medios públicos que, representando el interés general, garanticen una oferta audiovisual plural, independiente y de calidad»

    Esta afirmación que suele encantar a todo el mundo (ya sabes, buenas ideas deseables pero impracticables), no solo es irrealizable (la calidad es subjetiva, la pluralidad en la red es – técnicamente – el único sitio donde de verdad es posible, la independencia sólo es una esperanza del espectador) sino que oculta el interés del que vive del dinero público para seguir haciéndolo en nombre de causas nobles, pero sobre todo para ejercer control ideológico: caramba, cómo se puede consentir que el mundo privado (es decir, todos nosotros) podamos opinar sin que ¡ellos! organicen su versión asegurándose privilegios técnicos para alcanzar a todo el mundo. Son tan orwellianos en el fondo de su ser, que de verdad resulta increíble.

    • Totalmente de acuerdo con los implícitos tras esa afirmación. El otro día, por tanto, tapeaba con Antonello y Lupión (boquerón en The Cocktail) y les explicaba lo que tú llamas la paradoja de la televisión pública… y es que es una situación no resuelta con la que nos cruzamos día sí día no.

      Los podcasters, por cierto, andan en pie de guerra… pero me ha decepcionado tanto el comunicado que han hecho («esta ley no va por nosotros, por todos los demás quizá sí, pero no por nosotros»), sin atreverse a decir que es una ley defectuosa desde el comienzo… que la verdad me he cabreado un poco con ellos.

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