Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Periodismo de datos, versión Batman y Robin

Cuando lo de Nate Silver, el periodigno medio eh!pañol se puso muy pesado reivindicando el rol de la profesión, el futuro de la información seria y de calidad, y cómo la sociedad necesita informantes con título y licencia oficial respaldados por grandes cabeceras, y todo eso. Todo bajo el nuevo mantra vende humos de el periodismo de datos, porque ahora con el periodismo de datos y el Big Daoh wait!

Pero entonces cuando tienen la ocasión de hacer valer su papel de informantes profesionales, de analistas serios a los que no se les escapa una en materia (en este caso, política electoral, al hilo de la pasada elección europea), llega el bluff clamoroso. Ninguna encuesta que vieran publicada antes vio venir el resultado sorprendente de algunos partidos, pero después todos tienen teorías para justificarlo.

Periodismo LOL.

Ningún periodista se mojó y dijo «este partido va a sacar mucho más de lo que dicen las encuestas». Ninguno significa ninguno. Cero. Nadie. Pero eso no les impedirá narrar las bondades del big data ciento y una veces más. Qué siga la fiesta.

Recuenco nos recuerda al Maestro en un comentario acerca de cómo desarrollar el yo-cuantificado en entornos de trabajo:

Luke: Vader… Is the Dark Side Stronger?
Yoda: No, no. Quicker, more seductive, but not more powerful.

No es la primera vez (ni la segunda) que el hombrecillo verde sale por aquí.

Lo mejor es que tanto Yoda como Recuenco tienen razón: lo del análisis de datos a gran escala (eso que llaman big data por pudor a decir big money, que es lo que quieren decir realmente) es la historia de siempre, enfoques buenos contra enfoques malos en el uso de la tecnología. Enfoques liberadores frente a enfoques coercitivos.