¿Cuánto cuesta hacer un documental?

¿Cuánto cuesta hacer un documental? Más allá de las horas de trabajo, documentación, guión, story y producción del documental en sí, si necesitamos acceder a archivos/fuentes bajo restricción de copia, necesitaremos pasar por el aro que nos pinte el gestor de los derechos, por estrecho que ese aro sea.

Gracias a Nuria descubro un viejo post en su blog con declaraciones de la directora de «Comprar, tirar, comprar», documental que convirtió en meme aquello de la «obsolescencia programada».

Te cuento muy por encima cuáles son las tarifas que hemos tenido que pagar por los archivos utilizados en el documental, para que te hagas una idea de todo el dinero que invierte sólo en eso la productora:

  • Una foto o un documento te puede costar 20 – 250 euros la pieza (depende de la fuente).
  • Un minuto de archivo, por ejemplo noticias antiguas tipo Nodo: desde 500 hasta 3000 euros.
  • Un minuto de un extracto de una película de ficción, hasta 5000 euros o más, depende del estudio y de la película.
  • El New York Times nos pidió 2.000 dólares para poder enseñar un titular emblemático de los años 50.

Las cifras asustan. Eso sí, el discurso de Dannoritzer es victimista con cierto tono SGAE-ero en ese «la piratería mata los docuementales».

Ciertamente no me lo creo, en parte por lo que digo en el comentario que dejé en ese post de Nuria, pero más aún: es que si nos ponemos, podemos desarmar casi todo el discurso (sólo que me da pereza ahora). ¿Que hay que conservar los celuloides? ¿Ah, sí? Pues que se digitalicen y si un museo quiere el celuloide que lo tome y se haga cargo.

Como digo, muy criticable el argumentario, pero quedémonos con las cifras que complementan las tarifas del BOE (24,50 Eur / segundo) para el uso de la filmoteca nacional que el otro día comentaba Pedro.

¿Los documentales que se mueren por la piratería? No: los documentales que se mueren por culpa de la restricción de copia y los monopolios que de ella se derivan.

9 comentarios

  1. Por cierto, que si un día vienes por Bcn, te presento a Cosima y verás que en realidad estáis más de acuerdo de lo que piensas… Ella en el post sólo relata sus problemas en esa producción, y ya dice que ha tenido suerte porque tenía productora previa (aunque yo la he visto trabajando sin cobrar nada mucho antes de encontrar la productora, y tampoco es para tirar cohetes lo que ha ganado con ese documental) y en ese caso concreto, en este momento concreto, para ella el lastre real eran los costes de los archivos y su preocupación por la piratería es fruto de que tal y como está el sistema ahora (restricción de copia y monopolios, como dices), para el siguiente documental de archivo que quiera hacer, le costará encontrar productora… y que en fin, es todo una pescadilla que se muerde la cola. Yo flipo, por ejemplo, con otras historias absurdas que me cuenta a veces, como el día que la BBC no compró un documental porque en él se entrevistaba a un tipo que llevaba una camiseta del Pato Donald y para que se pudiera emitir la BBC tenía que pagar derechos a Disney, y eso que el documental no tenía nada que ver con Disney… a esos extremos está llegando el asunto…

    • Es que rodar documentales sin productor a priori es un deporte de riesgo, jeje. Yo entiendo lo que ella dice y que valora su caso en positivo («en realidad salvé los muebles, pese a todo», es más o menos lo que dice), me queda más claro el hecho de que su preocupación es, precisamente, de cara al futuro. De cara a justificar una vez más el pago de acceso por parte de un productor sin tener una «salida» clara (en términos de inversor) para dicho productor…

      Iago González, un amigo coruñés amante del deporte de riesgo (esto es, documentalista pasional con dosis de cineasta). De hecho, él está muy contento porque su último proyecto (Máscaras) está recibiendo muy buenas críticas, ya que lo tuvo que financiar por adelantado; por suerte, no había archivo de por medio.

      Y sí, me encantaría primero ir a Barcelona (llevo más de un año sin ir), luego tomarme algo con mis editores preferidos y si puede ser con amigos que seguro tienen buena conversación… mejor ;)

      PD. Qué terrorífico lo de Disney y la emisión en Reino Unido :o

  2. ¿Te he contado alguna vez que en su día fui una aspirante a deportista de riesgo, digo documentalista? Me enamoré del asunto en Inglaterra, luego empecé un doctorado en el País Vasco y acabé en un Máster en Barcelona sobre «Teoría y práctica del documental creativo», pero una no puede abarcarlo todo y al año siguiente me matriculé en Filología Hispánica, aunque lo tuve que dejar cuando se me empezó a acumular trabajo de de editora y correctora online. De aquellos tiempos del Máster me queda un documental que ganó algún que otro premio, muchas conversaciones interesantes y unos cuantos amigos cinéfilos al extremo…

    Voy a seguir el hilo de «Máscaras», a ver qué tal…

  3. Entiendo dónde vas, Jose, pero no corras tanto. :) Dices «que digitalicen el celuloide». Pero eso tiene dos problemas: uno, que se puede perder calidad, como a menudo protestan muchos expertos en cine clásico sobre las copias digitalizadas (se pueden cargar completamente el color original); dos, que no necesariamente se ahorra dinero, ni el material está más seguro. Ejemplos.

    • Una cosa sobre esto. Estos días ya me ha surgido un par de veces la discusión respecto a The Master y que se rodara en 70mm como si eso fuera calidad y no el digital. El digital simplemente se mal usa de manera prácticamente endémica, sea por abusos o por cosas tan tontas como que no se calibren bien los proyectores. Con esto quiero decir que, sí, el digital conlleva gasto e inversión para que realmente funcione bien, pero del mismo modo los sistémas químicos requieren sus atenciones y cuidados. Desde el momento en que una peli se digitaliza (bien), su difusión no conlleva pérdida, y eso ya es un ahorro.

      Respecto al tratamiento, yo soy muy fan de que los franceses le llamaran «numérique» al digital, porque el simple nombre ya implica un cambio de realidad, ese paso imprescindible de trascodificación que tanto nos preocupa a algunos y que tan poco parece importar muchas veces al consumidor de a pie. Los colores fallan? Seguro, por eso hay pasos específicos en el escaneado o el salvado final de archivos.

      (y conste que no leí ahora el artículo por falta de tiempo, me lo dejo guardadito)

  4. Este tema tiene unas posibilidades muuuuuy extensas. Aquí yo tengo que incluir (y poner en duda) los límites del derecho de imagen. Y es que, vamos a ver, cómo se puede restringir al extremo el hecho de que se grabe a una persona por la calle? O una fachada? No es solo una cuestión del mundo documental/no-ficción, los foteros aficionados han tenido que ponerse las pilas desde que cualquiera se compra una DSLR para pasar el rato. Así, cada X tiempo (es cíclico, en serio) aparece el típico artículo en el que te avisan que en Holanda te puede caer un puro como fotografíes una fachada pública.

    Estos límites son del todo absurdos desde el momento en que nadie cuestiona las razones a las que atienden, y aquí el mejor ejemplo lo encuentro introduciendo a la televisión: esos personajes que salen escaldados de su paso por Callejeros cobran? No, claro, y probablemente a ninguno de ellos se le ocurrirá denunciar aunque dos días después sean iconos de youtube. Y aquí podríamos hablar de como se queda en el aire la posibilidad de realizar determinado documental de denuncia, pero hablábamos de archivo.

    El archivo parte de esa perversa posibilidad de que alguien lo cree por si en alguna ocasión puede reportarle beneficios. Perversa pero lícita siempre y cuando no se quieran discutir los beneficios de una sociedad con capacidad de acceder al conocimiento (y las fuentes puras son la base en muchos campos). Luego ya esta la cosa pública, esa que en España se traduce en organismos dependientes del Estado que funcionan a partir de unos presupuestos y que luego tarifan sin que en ningún momento se justifiquen los precios. Ponía en twitter el ejemplo de documentales sobre la Guerra Civil: en tiempos se hacían en Inglaterra porque salía más barato el desplazamiento que pelearse aquí con filmotecas o TVE. Bien, aquí hay que plantear la pregunta: si no hubiera gente que trabajara a partir de ese archivo (por el que se supone que van a pagar), merecería la pena acumularlo? Si la respuesta es, y no lo dudo, que los archivos públicos obedecen antes a la necesidad de salvaguardar pasado y patrimonio que a fines comerciales (y me atraganto de la risa con lo de «comercial»), entonces el coste que producen está completamente desproporcionado, y eso lleva a algo muy triste: si generas un archivo al que se procura no recurrir por sus precios abusivos, es entonces cuando realmente estas tirando el dinero. En este caso el de todos.

    Al pelo viene esta web. Veréis en el menú de idiomas que de aquí solo esta el català. Es sencillo: cuando arrancó este proyecto únicamente ellos quisieron participar, nadie más en la peninsula tuvo la decencia de poner archivo para su uso libre.

    Perdón por el rollo!

  5. El caso de los documentales es el más palmario ejemplo de cómo las restricciones de derechos dificultan la creación.

    Hay dos cosas leyendo el post original que deben decirse para matizar la cuestión (¿pasaré de las mil letras?).

    Una: el sueño del color original. ¿Alguien sabe cuál es? Cuando un realizador termina su película en el estudio la ve calibrada en un monitor con una serie de especificaciones técnicas. Nunca más se volverá a ver así. Ya es una complejidad cuando pasa al laboratorio para hacer copia química… se supone que debe quedar igual, pero… A medida que la distribución digital se extiende el problema es mernor. Pero no termina: no hay dos televisores que traten igual el color. Los proyectores de las salas no son iguales siempre y no tienen sus lámparas en las mismas condiciones siempre. Así que que no se vea igual cuando nadie sabe cuál es el matiz preciso…

    Dos: la conservación de las viejas películas para verlas… en televisores. ¿Alguien sabe cómo era el relevo de la guardia de Rembrandt antes de haberse ennegrecido y ser restaurado? Nuestra opinión del autor y el cuadro cambia al cambiar… la interpretación. Al limpiarlo o restuararlo se pretende ser fiel al autor o lo que quiso hacer pero… vaya usted a saber.

    Los archivos históricos prentenden conservar los soportes originales. Y por eso cobran. Vale: ¿por qué no organización la conservación digitalmente si los soportes físicos tienden a morir? ¿Cuántos realmente se conservarán? Supongo que Telson seguirá conservando en un almacén casi toda la publicidad española de los ochenta… que sólo se puede reproducir con reproductores de la época que… están desapareciendo. Las televisiones los conservan pero por todo ello digitalizan sus archivos. ¿Pierden color o lo hacen mal? ¿Las dos cosas?

    Sí, la conservación del patrimonio de la era de la reproducción mecánica es un problema. Pero en vez de permanecer ocultos en archivos con problemas de financiación seguramente lo mejor es cederlos al dominio público para que el interés en rescatar cosas olvidadas (y desconocidas) haga que como todo lo que sucede en la era digital se produzca: muchos haciendo un poco. ¿Qué pasa si digitalizas tú cien fotogramas? ¿Y otro otros cien?

    Dice Cósima que pierden valor los docus por la piratería. ¿Pero cuándo lo tuvieron? Cuando el documental está terminado se pagan tarifas bajísimas, sólo hay buen dinero cuando se compra en fase de desarrollo. Así que menos lobos. ¿Que a la productora le vale? Las productoras son las que están cambiando de modelo de negocio y para el arte y la cultura el verdadero problema es la primera copia. Copia que contiene sueldos y overhead si uno hace lo que tiene que hacer.

    Me pase de las 1.000.

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