Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Sigo disfrutando del nuevo disco de Shara Worden (ya hablamos de él), hoy han avisado en el blog de que tienen un nuevo videoclip, de una canción de la que esta mañana (quizá ayer por la mañana) decía que me gustaba especialmente el final.

Y es que al final My Brightest Diamond te levanta haciendo lo que mejor sabe hacer para que bailes como si estuvieras oyendo algunos de los clásicos (como DailyMotion cada día va peor, dejo un segundo óptimo de Fatima Spar und die Freedom Fries. Y el vinilo girando, con ecos de ese vive la vynil! tan Vedderiano.

Josh Pickett habla acerca de la rigidez excesiva de la educación:

Hackers would bring up anecdotes of playing around with BBC Micros in their spare time, learning C in their spare time or building basic command-line games in their spare time. Most of the best developers I know are products of tinkering with technology when they had a minute, but in an educational ecosystem which squeezes every last drop of energy and free time from students, where do they find the time to explore their own interests? We force so much structured work onto our young people that they loose all opportunity to take part in the arguably more important “unstructured work”, the tinkering and hacking that once made us the leaders of the industrial world.

A pesar de que la mirada nacionalista («nos hizo los líderes del mundo industrial», como si él hubiera sido líder, como si él hubiera estado allí vivo hace dos siglos), no puedo sino aplaudir sus palabras. Efectivamente, el sistema educativo está matando al [[hacker]] justo cuando la [[ética hacker]] del trabajo, que busca disfrutar con nuestro día a día para no sentir el trabajo como una carga, es la mejor opción ya desde la fase del aprendizaje temprano.

Ayer fue 9 de noviembre, y me parece de justicia poética que el declive de Europa se escenificase precisamente un 9 de noviembre.

Al mismo tiempo, continúan las críticas contra el capitalismo, aunque los críticos no propongan una alternativa (como de costumbre), y se limiten a pedir «algo mejor». Con inconsistencias, tampoco dicen quién los proveerá de iPhones y demas cacharrería necesaria para tuitear la revolución que los malvados medios se empeñan en invisibilizar. Y más tarde aún (si es que nos dejan comprar a crédito), ya veremos cómo la pagamos, claro.

Obvian que ese algo mejor que piden podría bien ser una versión mejorada de sí mismo: más humana, más sostenible y donde todos podamos crecer y desarrollarnos, sin que importe más tu apellido que tu talento. Con menos amiguismo y menos chanchulleo. Nada, tonterías mías cuando me pongo intelectual.

Al mismo tiempo, desde el blog de Rinze llego a un espeluznante ejercicio de manipulación (luego la culpa es de los bloggers, que son todos unos subjetivos) donde el rescate a los bancos no sólo no es malo, sino que es retratado como positivo, como una inversión cojonuda por parte del mismo gestor indómito que nos ahoga mes a mes. Vaya por dios, para una cosa en que creía estar de acuerdo con todo el mundo (que rescatar una empresa concreta con el dinero de todos es injusto si no se rescatan también todas las demás), resulta que no. Y si lo bendice la voz de la izquierda, ¿pasará a ser el canon? Tras insultar a los lectores a ese artículo sólo le falta un muera la inteligencia, ya saben que decir eso en voz alta no es ni de izquierdas ni de derechas.

Así, todos reclamando que les limpien las sábanas y negando que haya sido un sueño húmedo (lo cual deja únicamente la posibilidad de la masturbación). Por qué demonios no nos concentramos en pedir lo básico: que nos dejen ganarnos la vida de la manera que deseemos, la mano de obra y todo lo demás ya lo ponemos nosotros, tan sólo que nos dejen en paz. No, mola más decir que la sanidad en Cuba es la bomba,y que por eso van todos los yankees allí a operarse.

Como comprenderán, después de la desfachatez de la primera respuesta y de la rotonda imposible de la segunda no pude seguir leyendo. Y sí, tengo claro que la culpa es mía, por hacer click y ponerme a leer pese a ver la página en la que había aterrizado.

Crear zonas francas en el centro de Madrid, parece buena idea, pero te das cuenta de que el concepto está tan limitado y devaluado que no servirá para casi nada. Pretenden dar exenciones fiscales y medidas de gracia a nuevos proyectos empresariales, pero con tanta limitación me temo que parecen más bien medidas de Grecia. Sería algo así: ¿Tiene grecias? Pues póngame dos. Sí, para tomar ahora, no las envuelva demasiado.