Luditas y periodistas

Gonzalo Martín en un comentario a Error 500:

Como ambos son un poco luditas, tienen la nostalgia de donde lo escrito era símbolo de la autoridad y la selección. Eso ha desaparecido, lo escrito, narrado o visualizado es todo y por cualquiera. Ergo, el no lector, el de poco interés real, con los grados que se quiera sigue necesitando su marca particular, aunque ahora parezca que es más interesante y elevado porque tiene un Flipboard y… ¡agrega El País!

Pregunta para el lector: ¿quiénes son los luditas?

  1. Los periodistas
  2. Los lectores que acuden a los periodistas desesperadamente
  3. Todas las anteriores son correctas

22 comentarios

  1. Me parece que Gonzalo condensó lo que se viene / venimos discutiendo desde hace tiempo, y de forma bastante fuerte estos días.

    De todos modos sigo quedándome con cierta insatisfacción de no poder responderme a mi mismo de forma 100% convincente, qué puede pasar con esto de las minorías (en lo que concuerdo con Gonzalo) y los negocios.

    Tengo ideas sueltas con el long tail, los consumidores de alta gama, el hacker sofisticado y algo más. Como que de alguna manera todo o parte de eso es lo que es y puede ser el campo de los blogs de aquí en más. Dejamos fbk para la masividad y tomamos los blogs para los sectores más especializados como los anteriores.

    A ver si de esto logro sacar adalente un post

    • Creo que la solución (para todos) es tener un hueco propio en Internet, pero creo que en tanto existan estos servicios hay que observarlos un poco para usarlos a nuestro favor: llevando personas a ese hueco propio.

      Me encantará leer ese post ;)

  2. Un secreto sobre mi cita: donde pone «marca», producto de la velocidad y la informalidad real con la que tienden a escribirse los comentarios, debiera poner «Marca». La mayúscula aquí tenía toda la intención. Cuando lo publiqué y vi el error (ya no se podía corregir) pensé que el contexto lo resolvía. Fuera de él, no.

    Pero ahora viene lo interesante: creo que la frase contiene perfectamente las dos interpretaciones y que la hacen más rica (y perdón por el autobombo): mirarla con M o con m.

    Lo cierto es que el corolario que sacas aún me gusta más: al final, el verdadero y más profundo neoludismo… es el periodismo. Es una idea en la que llevo trabajando el cerebro desde hace tiempo. Si la red hubiera aparecido antes que el telégrafo o la edición de prensa periódica en papel (es decir, hubiera nacido sin restricciones de escasez de espacio ni barrera de entrada de publicación), ¿habría aparecido alguna vez el periodismo? Mi respuesta-hipótesis es… no.

    ¿Quiere eso decir que nadie comentaría noticias, no se escribiría? Por supuesto que eso SÏ ocurriría. Pero el periodismo, entendido como un proceso empresarial e intelectual que consiste en la existencia de un número redudido de medios a los que se concede de facto el derecho (y el deber, casi más importante) de crear, decidir y juzgar el resultado de una única agenda pública que debe ser consumida obligatoriamente por una audiencia nacional no. Con una derivada: la constitución de una clase de individuos con el privilegio de tener una opinión y un rol social elevado por el hecho de que controlan la agenda y tenían la potestad de ser leídos no se hubiera producido. Nunca olvidaré a un pequeño tipo indignado en la cola de un avión con overbooking amenazando al personal de la aerolínea diciendo que ÉL era periodista… y a ver qué pasaba: es decir, la defensa del pueblo y el juicio social eran su misión.

    Tras cada periodista, tras cada hornada de estudiantes de periodismo que son preguntados por las razones para serllo, siempre surge un argumento que, bien mirado, no deja de ser deliciosamente naif: porque quieren contar historias. Como nunca se ve la viga en el propio, se niegan a darse cuenta de que lo que en realidad quieren es contar sus historias. En definitiva, tras cada periodista sólo hay dos roles esenciales que pueden ser el mismo: el aspirante a literato que utiliza el periodismo como medio de vida en espera del momento de ser descubierto para su gran novela, o un político encubierto que aspira a decirle a los políticos lo que tienen que hacer. Así, orgullosamente, dicen que ellos son la democracia y todas esas cosas. Parece que sólo Cebrián entiende ahora (joder, ¡Cebrián!) que han confundido la excepcionalidad de una verdaera renta de posición (la escasez y la barrera de entrada para ser periodista y tener periódicos o radios y televisiones) con lo importante: el acceso crítico a la información. De ahí la razón por la cual en un mundo red que hubiera nacido antes del mundo telégrafo/papel no hubiera tenido periodistas, sino intérpretes infinitos de la información y distintos negocios editoriales de pequeña escala… casi más parecidos a la épica del periodismo que podía verse en el pequeño periódico del pueblo de Liberty Vallance.

    Curiosamente, la sobreabundancia progresiva incluso de medios tradicionales muestra que no hay nada excepcional en la casta gestora de esos medios de escasez: ni su formación puede ser ya tan buena como la clásica del periodismo de élite, ni su negocio se puede basar en explotar éítes y masas cautivas. Sólo la masa da dinero para sostener sus estructuras y la masa nos lleva a la banalidad y el entretenimiento que… no tienen nada de malo. Pero, claro, eso no era el ideal del periodismo. Al final, el ideal del periodismo (rigor, precisión de los datos, fuentes contrastadas, relatos estructurados de forma estandarizada) a lo que se parece es al tratamiento académico de los resultados científicos: sí, éste último con menos libertades de color linguístico, pero los dos en busca de la verdad y susceptibles de ser corregidos por la revisión entre iguales.

    El catolicísimo, extremista, pero coherente e insobornable diario católico en la red que viene en llamarse Hispanidad, tiene en su fundador un personaje verdaderamente interesante y con reflexiones agudísimas sobre la prensa. Como no deja de ser un facha, pues seguramente dirán que su opinión no tiene valor, pero yo creo que esta cita que extraigo de esta especie de editorial es absolutamente pertinente y relata, sin planteárslo, lo que es un mundo en el que no hubiera habido periódicos. Es decir, el mundo al que vamos:

    Y el cambio consiste en esto: de 5 multimedia de 5.000 trabajadores pasamos a 5.000 periódicos con 5 trabajadores cada uno. El poder dice que esto es ingobernable, pero es que el poder no quiere gobernar la información sino controlar la prensa. Lo que Internet hace ingobernable es ese control, porque la Red es incontrolable. Los periodistas no tienen que tenerle miedo a Internet. Todo lo contrario: es su futuro y, sobre todo es su futuro en libertad. Otra cosa son los señores de la Prensa

    • Wow, esa cita es buena.
      Pero le agregaría, que además de que deberían «no tener miedo», uno presume que a perder su trabajo, no deberían tener miedo a perder algo más: el poder de intermediación y el reconocimiento social. Que ya creo que esto último es de lo más naif también, pero si me preguntan de lo que más están buscando las nuevas generaciones de periodistas. Que al final es narcisismo… y eso que dicen y decían que los blogs era para egocentricos (o actitudes muy relacionadas a cierto personaje mitológico griego). En fin… que creo que es más: es luddismo y hedonismo lo que se esconde detrás del «nuevo periodismo». Por eso hay tantas cuentas de twiitter saturadas de pelotuces (uy perdón) por trabajadores de los medios.

      En fin, que igual no son todos así y me voy de mambo, pero tengo demasiado presentes unos ejemplos de periodismo jóven que no buscan más que que se hable de ellos, más que de la noticia en sí incluso.

      Puaj

      • Sí, el rumor de que los blogs eran para egocéntricos lo extendieron los mismos periodistas que luego se abrieron el twitter. Tócate las webs….

      • Cebrián ha dicho algo que, caramba, me voy a poner alguna medalla, ya vengo diciendo yo hace tiempo: que la opinión pública ya no se forma en lo que se llamaban «medios». Por tanto, y aunque la mayoría de blogs o enlaces de twitter repliquen lo de los grandes medios (un descubrimiento que les puso muy contentos) lo que no previeron es que se descomponen y deshacen, critican y contrareplican fuera de ellos… Al final, una noticia sobre la SGAE, por poner un ejemplo socorrido, se publica en un diario grande con la aviesa intención de la agencia de PR de intoxicar a la opinión pública… pero la opinión pública de los que contribiyen fuera lo toma únicamente como input (que se ve manipulado además, porque manejan otras fuentes que no emplean los diarios) para iniciar su reelaboración crítica. Por supuesto, no es así de simple, limpio y organizadito, pero es un proceso en mi opinión real. Al final, con cosas como twitter, los que no contribuyen leen el input del periódico y el desmenuzamiento de los de fuera y, cualquiera que sea su punto de vista, la batalla deliberativa no es propiedad del medio que tiene la masa de audiencia y sí, da un cierto orden a una agenda digamos pública (lo que no queríamos) pero no controla su resultado: son un input más porque se percibe sesgo y, lo que es peor, sesgo deliberado en cada medio… exactamente el que tiene cada blogger. Los espacios reflexivos, las páginas de fondo con contribuciones sesudas de catedráticos y eminencias políticas y sociales (y que no leían más que cuatro, igual que ahora, pero que eran bien pagadas por el establishment periodístico siguiendo tambien un cierto proceso de crony capitalism). Y esta es la miseria: ser input, pero no ser casta y, ni mucho menos, independiente. Pasar de ser parte de una forma de poder a ser unos más… simplemente, nadie es periodista, todo el mundo lo es y, por tanto, no es nada. El periodismo dejó de ser decir «empate a cero» y luego columna de opinión cagándose en el entrenador. Ahora es un titular cagándose en el entrenador (un fan, vaya) y un sitio donde pone que empataron, que ya lo sabíamos: mis amigos lo twitearon desde el campo.

        En fin: la muerte de la exclusividad, mató la exclusividad de relatar y ya no hay nada exclusivo. No hay periodismo. Hay gente que escribe solventemente de temas y hay gente que menos. El último nucleo duro del periodismo es la política gubernamental. ¿Por qué? Porque es donde mejor se pueden mover: de momento, sólo ellos acceden en modo beers&blogs a los cargos públicos. Es decir, no es pa tanto. Y por eso se desesperan con gritos sobre la supervicencia de su calidad, sus jerarquías y tantas cosas que… ya no les sirven para vender un convolutto de sesenta páginas o media hora de telediario. Siempre aparece alguien, ante este anñálisis, que te habla de la cantidad de gente (‘¡en los publos!) que no tiene acceso a otras cosas y que no lee o no ve, o sólo pone La1… ¡Caramba! ¿No es momento de decir que allá ellos? Encima, paternalismo. Y, en el caso español, corporativismo atroz: quieren licenciaditos en sus escuelas, que solo pueden ser mediocres porque no pueden conocer ningún contexto en profundidad.

        • Qué buena la visión del licenciado en periodismo no ya como uno más sino como un «liendre, que de to sabe y de ná entiende» :)

          La pasión y el gusto por los temas que uno trata marcan la diferencia, porque es lo que hace que cualquier día a las milquinientas de la noche tú sigas leyendo sobre algo, por el gusto de leerlo, porque te mola… ahhh el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría :D

    • El tema es que «en directo» todo el tiempo lo entendí como Marca, sólo más tarde, al venir acá a pegar la cita, me vino la relectura con la duda… así que no me atreví a cambiar nada :D

      Y la cita del señor de Hispanidad es más que acertada. Seguro que en otras cosas se le va la pinza (y mucho), pero justo ahí… creo que acierta de pleno.

      • Bueno, sus indagaciones sobre el diablo y su conquista del mundo, son como ciencia ficción y dignas de un mundo de juego de tronos. Pero su capacidad de interpretar la prensa y el sostenimiento de medios en internet es casi verdaderamente hacker. Por necesidad, es un fan de la desintermediacion tal y como la entendemos nosotros: un ejercicio de libertad. Y piensa que el catolicismo, a pesar de sus medios y poderes, no cuenta con facilidades para situarse en el mainstream de audiencia y eso le hace… periférico. Por lo demás, es interesante ver de donde viene su publicidad, que es siempre la misma y nunca falla.

        Oye, y ni siquiera tiene un desarrollo tecnológico apañado. Que hay que ver.

        • Si es que comparado con lo que hay ahora, los foros phpbb de hace diez años son rápidos como vettel y elegantes como federer, cuando ni eran rápidos ni eran elegantes… pero permitían DE SOBRA, armar hilos de discusión, ordenarlos, destacar los importantes, abrir subforos temáticos, etc. ¿Desarrollo tecnológico? El suficiente.

          Y ya basta, que parece que nos mole el rollito hispanidad, y en el fondo es grimoso… pero es cierto que tienen las herramientas suficientes, no les hace falta ser cool para tener a su cuadrilla ahí, je je.

          • Bueno, sí, después de todo no pueden evitar poner esto debajo:

            Fundado el 20 de marzo de 1996 (c) Todos los derechos reservados.

            Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de Hispanidad.com sin autorización previa de la sociedad editora

            Es decir, lo que te decía: ven la desintermediación como libertad por pura necesidad, no porque tengan un esquema teórico que lo aborde. O eso creo.

          • Me quedé con el «ya basta» en la cabeza. Creo que es evidente que no nos mola el rollito ideológico de Hispanidad (salvo cuando ahora, muestra una ideología sobre el periodismo) pero me divierte la prevención. Me ha resultado como cuando en la calle la socialdemocracia oficial te grita facha porque te gusta el mercado. No pondría en manos de Eulogio López las leyes de libertad religiosa ni el derecho civil… pero es que tampoco dejaría en manos de Enric Sopena o de Ignacio Escolar las leyes de presupuestos o de las televisiones…Diría más: creo que ni las de libertad religiosa, porque me temo que serían un proceso de acoso. Y, sin embargo, es socialmente reprobable encontrar que un católico fanático puede tener argumentos sólidos sobre algo, mientras que el espanto de la nadería y lo chusco de socialdemócratas que son falangistas sin saberlo no genera espanto social. No sé, me parece que no lo he explicado bien.

          • No pretendía censurar :(

            Entiendo que para muchas personas sea socialmente reprobable esa situación que comentas (un católico que puede tener un discurso no sólo válido y/o coherente sino con el que se puede coincidir). La prevención, que me salió inconsciente (ahora soy yo el divertido, no me había dado cuenta, je!) no es para acordonar esa situación, sino para que el lector despistado no confunda la parte con el todo. Los discursos más o menos radicales y/o minoritarios tienen el problema de ser fácilmente asimilados y odiados (cada discurso por su sector antagónico). Y no, no quiero que me confundan una parte con el todo… HIspanidad defiende algunas cosas que me parecen atroces (como también lo hacen Sopena y Escolar, y tampoco quiero que me junten con ellos).

            Me han llamado neocon ya muchas veces, al principio hasta me chinchaba… ya paso. Si no se molestan en entender mi argumento para separarlo de eso otro, no me molesto en repetirlo (será tiempo perdido xD). Pero es que hay muchas personas que se mueren de ganas de separar a los neocon de las neoconas (¡no a la invisibilización machista!), contra ellos no se puede hablar :)

            Lo dicho, esta vez las olivitas las pago yo, por el runrún generado.

  3. Y, como un intento de cerrar el debate, concluyo: no son «perioditas y luditas» sino «periodista es lo mismo que ludita». Una forma ciertamente injusta de referirse a todas las personas que se refieran a sí mismas con esa etiqueta, pero creo que se entiende. Preservar un rol diferenciado del periodismo no es más que lamento por el mundo que se fue.

    • ¡Ja, ja, ja! Gracias, Isabel. ¡Espero que no hayamos hecho la de Fidel (si no van a estar de acuerdo, que se cansen y asientan para poder marcharse)! :D

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