Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Leemos en el El País:

La contratación indefinida sigue a la baja respecto a 2011, pese a la reforma labora

Más allá del uso de la semántica de combate, llamando indefinidos a contratos que no tienen un pelo de indefinidos, me pregunto: ¿todo lo que importa es que el contrato se llame indefinido? ¿Nada importan las condiciones reales? Yo creo que lo relevante es lo segundo. Así que get over it: no hay contratos indefinidos aunque se llamen así. Pero es que no es tan malo como lo pintan: a todos nos gusta tener estabilidad, pero el blindaje de los contratos conduce a infelices jaulas de oro, es mucho mejor que el contratado sea siempre consciente de que no tiene que tragar con ningún empleo, que siempre hay otra forma de buscarse la vida.

Buambulancia

Los jóvenes están sobrecualificados. Es agradable de oir porque externaliza la responsabilidad. Yo estudié, ahora quiero mi queso. Ése es el mensaje implícito. ¿Dónde está mi trabajo fijo? ¿Dónde mi vida gratis por la cara?

Probemos a darle la vuelta al argumento: no es que tus jóvenes estén sobrecualificados, ni infraremunerados, ni todas esas mentiras complacientes. Y, ¿si la realidad fuera otra? Porque el ingeniero en paro está en paro porque el tejido industrial no es capaz de absorberlo e incorporarlo.

Sin entrar en matices nada desdeñables como para qué dices estar sobrecualificado. ¿Para crear tu propio empleo? Eso imagino que no, porque de lo contrario, ya lo habrías creado. ¿Para llevar a cabo tareas no repetitivas que requieran soluciones creativas y/o innovadoras?

Por último, un tejido industrial que sólo incorpora mano de obra genérica, para tareas no cualificadas (o pobremente cualificadas), es un tejido industrial subdesarrollado. Ahora bien, es muy difícil aguantar en pie frente a esa realidad. Mola mucho más negar este enfoque, insistir en el mito de la sobrecualificación y, por supuesto, reclamar un status quo inmovilizante.

Todo ello ante la estúpida esperanza de que la inacción podrá detener el derrumbe.

[Lo más divertido es que el enlace a la Voz de Galicia lo encontré ad hoc, buscando referencias antiguas al tema… encontré que esta semana no se ha hablado de otra cosa en esos diarios que no leo regularmente. Hay temas que son asquerosamente previsibles.]

Llevo toda la vida pensando que una bancarrota es una catástrofe, que sume a las personas en la miseria y les hace perderlo todo, disparando todo tipo de desórdenes que dan lugar, en ocasiones, al caos absoluto. Un error, claro. Por carencias como ésa no soy ministro alemán de economía. Y es que, una de dos: o soy de ésos con un lóbulo frontal en baja forma o, todo lo contrario, éste se extralimita en sus funciones y por eso me empeño en hacer una lectura irónica de la bancarrota ordenada griega que éste señor ve como algo posible y, para más inri, parece no ser tan terrible como una bancarrota cualquiera. Se intuye de sus palabras, si no me equivoco de nuevo (que todo puede ser), que para quienes usan la misma divisa que el sujeto que se arruina (eso sí, ordenadamente) podría ser hasta bueno.

Cuenta Tim Harford en una conversación ficticia (pero no demasiado) con su hija, que:

The economist Andrew Oswald reckons that unemployment is positively correlated with home ownership. That may be something to do with people struggling to move to where the jobs are, or more likely, the fact that every spare penny of investment capital is sucked into the housing market rather than being invested in new businesses.

Creía que mi frase preferida iba a ser la de «anyone with any sense was priced out of the housing market», o lo que es lo mismo: que sólo los insensatos (o los necios) compraron vivienda los últimos años pre-burbuja, pero preferí centrarme en la correlación desempleo-vivienda en propiedad porque me recordó que incluso en la Biblia, con cuya lógica y seguidores tento escasísimos puntos de encuentro, se castiga eso de enterrar el dinero en lugar de invertirlo. Y no olvidemos que la otra posibilidad es que las hipotecas te impidan desplazarte por el mundo.

Prevención de enfermedades y costes médicos en Modeled Behavior:

the prevention people tried to make the case that taking action to detect and treat disease early would bring down costs. I, among others, argued this was nonsense. The real way to bring down health costs is to eschew prevention and let disease progress to the point where death comes quickly and without warning.

The earlier you catch a disease the more likely you are to spend a bunch of money treating it.

¿Vale? Se salvan vidas, es un argumento. Pero entonces la justificación es ésa, no me digan que prevenir sale más barato.

Interesante juego el que proponen en Overthinking It:

What’s the economic calculus behind the Empire’s tactic of A) building a Death Star, B) intimidating planets into submission with the threat of destruction, and C) actually carrying through with said destruction if the planet doesn’t comply?

La pregunta la responden diferentes autores. Hay respuestas de todos los tipos y enfoques y da para unos minutos de divertida elucubración económica tomando como punto de partida algo tan curioso como la construcción de la Estrella de la muerte y la destrucción de un planeta como Alderaan.