Ad Astra

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Matthew Proctor:

The fundamental concept behind email blasts is flawed. The same features that make email blasts appealing, their scalability and their one-size-fits-all approach, are the same features that make them horribly ineffective and counterproductive if you’re trying to acquire genuine links.

Ahora cambien email blasts por «tuits programados a la hora del máximo impacto», y genuine links por «verdaderos seguidores/lectores/clientes/tu-eufemismo comprometidos». Piensen en como las herramientas que se impusieron en el post-2.0 lo hicieron porque permitían concentrar la atención y escalarla hasta emular los medios masivos tradicionales. Y habrán matado a otro gatito. O quizá no tenga nada que ver con todo esto y yo estoy conjeturando y la culpa sea de los mayas.

En cualquier caso, qué lejos se ve ahora el hackerismo de principios de siglo.

Bien, a este paso los organizadores de eventos TEDx harán que mi vaticinio ante lo que mucha más gente ha observado quede sin valor. «Se veía venir» dirán todos cuando piensen en esto. Ahora, la reprimenda pública de TEDx a los organizadores de eventos que franquiciaron su marca:

Vetting your speakers is hard work, and can lead to uncomfortable moments. But as TEDx organizers, your audience’s trust is your top priority, over and above any other personal or business relationship that may have brought this speaker to your attention. It is not your audience’s job to figure out if a speaker is offering legitimate science or not. It is your job.

(…)

We take this seriously. Presenting bad science on the TEDx stage is grounds for revoking your license.

El detonante es la pseudociencia, pero el mensaje está claro: «Estáis jodiendo nuestra marca y con las cosas de comer no se juega. Esto es un aviso.»

Gonzalo lleva un par de días inquieto con el tema de los «favoritos» en Twitter. En primera instancia ya le dije que era consecuencia de las prisas y el no tener tiempo (en el momento de ver el mensaje) para leer el enlace adjunto.

Pero hay más. Favorito es un término muy extendido, pero inexacto en el uso que se hace de él en Internet. Usain Bolt es favorito en una carrera, y Anand es favorito en un torneo de ajedrez; un tuit no es favorito de nada (a menos que sea un casposo concurso de blogs al que a estas alturas ya sólo se presentan tuiteros, claro). En realidad, el término inglés favourite debió incorporarse a la rutina internetera como preferido.

Por preferido nos vamos acercando a la realidad: los tuits «favoritos» tienen estrella. Como los marcadores que conservamos para visitar frecuentemente en el navegador, o el correo que marcamos importante en clientes de correo como Thunderbird (libre) o GMail (privativo).

El uso que cada cual hace de la herramienta y su función puede ser muy diferente, pero conceptualmente es más probable que un tuit con estrella acabe siendo enlazado-presentado tomado como ejemplo o aporte que aquello que se retuitee, como sugiere Sonia.

Y podemos debatir si el retuit te da difusión instantánea y una mayor puerta de entrada a un cierto contenido o si eso de generar contenido imprevistamente valioso en Twitter es la principal trampa de esa herramienta. Formalmente, podría parecer que es abrir otra reflexión… pero es posible que éste sea realmente el origen de la inquietud en torno a los favoritos. Y ciertamente vale la pena pensar en ello.

Aunque a simple vista no se perciba ningún cambio (no he entrado a cambiar el aspecto, que me sigue gustando lo que tenemos), he reescrito el tema de este blog usando HTML5. Aún no lo he puesto para descarga porque estoy por terminar de arreglar un par de detalles. Pero como tenía ganas pues he desplegado el trabajo actual (que está casi al 100%, por otra parte).

He aprovechado para arreglar un poco algunas cosas, como la página de búsqueda que nunca había hecho. Ahora los resultados de búsqueda muestran entradillas (antes mostraba posts completos como la portada del blog).

He añadido una pijada a la caja de comentarios, para que el tamaño de ésta se adapte de verdad conforme vamos escribiendo. Aquí hay espacio para la mejora, sin duda. More to come.

Lo cierto es que los únicos errores de validación que tenemos se deben al plugin de OpenID y al modo en que WordPress genera los enlaces de categoría que acompañan los posts, así que no está en mi mano salvo meterme a hacer una fontanería que por una parte no tengo el tiempo para hacer y, por otra, quizá se solucione por sí misma el próximo lunes con la nueva versión 3.5 de WordPress.

Dice el presidente del Instituto Cervantes, citado en el El País que:

“El fascismo”, prosigue De la Concha, “cambió el lenguaje para dar idea de camaradería” y los regímenes totalitarios “tratan de borrar ciertas palabras”. “Somos lengua, un Estado es lengua, de ahí que la cultura no sea un adorno, sino algo que nos constituye y nos hace”, añade.

Y ahí, en contra de las imposiciones totalitarias está él, defendiendo que ahí afuera el vulgo habla un español zarrapastroso y abogando por cuidar estas cosas, que en ellas va el Estado. Y dice hacerlo para evitar lo que hacen los regímentes totalitarios, ahí es ná. Fue a hablar de putas La Tacones, que dicen por ahí.

Con un par. Como persona que no habla castellano (y a mucha honra) sino esa variedad del español que se habla al sur de despeñaperros, me queda la duda de si éste fascistilla lingüístico escucha algo que no salga de la boca de un salmantino y las ve como un acto zarrapastroso. Y no me queda la duda, claro, de qué opinará sobre los trillones de personas que hablan este idioma y tienen otras sensibilidades en otros continentes (de entrada, España y su Estado se la sudan, vamos; y hacen bien).

Pero claro, qué podemos esperar del presidente de una institución destinada a promocionar al Estado bajo un manto de cultura; de un señor que defiende la lengua como hace 500 años Antonio de Nebrija defendía su gramática uniformizante: como un instrumento para la unidad del reino, que se adentraba en tierras lejanas y ofrecía con esta gramática una herramienta a los colonos con la que enseñar un idioma uniforme a los indígenas que se aventuraban a doblegar.

Así que nada, seguiré hablando zarrapastrosamente, aunque ahora sea tan sólo para que este señor no duerma tranquilo del todo.

Parece que a alguien en el actual gobierno español se le ha ido la mano trucando el barómetro del CIS. En octubre de 2012 había casi un 8% de ateos y un mes después hay 0.0% (son los conocidos ateos-san-miguel).

¿Habrán contratado al mismo equipo que maquilla los datos para Cristina Kirchner en su particular huida hacia adelante?